Considerar Santa Nonia como el punto neurálgico de la Semana Santa Leonesa, sin menosprecio del resto de sedes de las Cofradías y Hermandades Leonesas, es sin lugar a dudas algo obvio por tradición y por la importancia de lo que allí dentro está albergado. No solo nos referimos a las tallas de nuestra Cofradía y de la Cofradía Hermana del Dulce Nombre de Jesús  Nazareno que allí descansan a la espera de otra procesión, sino a la cantidad de sentimientos, vivencias, lágrimas, alegría y también, porque no decirlo, tristezas que casi se pueden percibir cuando se entra en ella y que a todos los papones de León les llegan al corazón.

Pero, comencemos por el principio para detallar un poco cuál es la historia de nuestra Capilla. La primera pregunta que nos podemos hacer es ¿quién era Santa Nonia? Cuenta la tradición que esta santa falleció en el lugar que hoy día está situado nuestro Templo. Fue mujer de San Marcelo, santo que fue centurión romano, y como de todos es conocido, tiene mucho arraigo también en la ciudad de León, por ser el Patrón de la ciudad.

Aunque no siempre fue lo que hoy en día conocemos. El actual edificio fue ideado por el arquitecto municipal Fernando Sánchez Pertejo, aspecto que establece sin lugar a dudas Esperanza Fernández, directora del archivo municipal de León, en la revista Pasión en el año 2004. Nuestra querida Capilla data, pues, de 1805, año en el cual se derruyó la Ermita de Santa Nona, conocida como la “Capilla de la Esclavitud”, y que ocupaba el mismo solar, debido al mal estado en el que se encontraba.

La segunda pregunta podría ser ¿cómo terminaron las dos Cofradías Penitenciales más antiguas de León cobijándose bajo ese techo? Cómo comentábamos en la sección dedicada al origen de nuestra Cofradía, Nuestra Señora de las Angustiias y Soledad fue fundada en el desaparecido Convento de Santo Domingo en 1578.  Allí tuvo su sede y sus imágenes, hasta que en 1814, después de unos años buscando acomodo, fue solicitada por parte del penitenciario de la catedral Don Bernardo de Olea una nueva ubicación debido a que durante la invasión de los franceses en España durante la Guerra de la Independencia, estos además de quemar y saquear el Panteón de los Reyes y la propia colegiata de San Isidoro, provocaron un incendio en el convento el 1 de enero de 1809. En el citado convento siguió teniendo su acomodo la Junta General, no siendo hasta 1932 cuando se empezó a depender de la Parroquia del Mercado, circuns- tancia que continúa hoy en vigor.

Todos estos avatares, contados aquí muy groso modo, son los que hoy en día permiten disfrutar a los leoneses, papones y no papones, de uno de los templos más singulares de cuantos acogen a cofradías. Tan solo hay que ver el asombro que demuestran en sus caras los curiosos que aprovechan para echar un vistazo cuando, por el motivo que sea, las puertas de Santa Nonia son abiertas.