La talla del Santo Cristo es de autor y época desconocidas, aunque tradicionalmente se ha venido atribuyendo a la escuela vallisoletana del siglo XVI, se cree que procede del retablo del desaparecido Convento de Santo Domingo el Real. 

Es una escultura de bulto redondo de un tamaño ligeramente menor al natural, se trata de una talla con un claro afán naturalista en la que se pone el acento en el estudio anatómico con un gusto por el detalle que se materializa en una representación marcada de cada uno de los músculos y tendones de la anatomía, en especial en el potente torso. Es una imagen armónica y proporcionada que se adapta a un canon estilizado.

Su iconografía se ajusta a los modelos impuestos durante el renacimiento y que con ligeras modificaciones perdura durante el barroco: crucificado con los brazos por debajo de la horizontal, tres clavos, yaga en el costado, cabeza caída hacia la derecha, corona de espinas tallada y los ojos entornados en el momento de la muerte. 

La talla se restauró durante los primeros meses del año 2012 para solucionar diversos pro- blemas que presentaba. Entre otros ataque de insectos xilófagos, problemas en el ensamblado de los brazos en la zona de los hombros por como procesiona y pequeños fallos en la policromía.

El trono sobre el que procesiona en la actualidad está fabricado en madera sobre la cual aparecen apliques de orfebrería. Fue diseñado por el Hno. Marcelino González Montiel y realizado en los talleres de la Orfebrería Maestrante de Sevilla. Fue estrenado en el año 1998.  

Como curiosidad, es destacable que este paso es pujado, en su mayoría, por braceros de gran altura, rondando lo más bajos el 1,75m. Esto, con la antigua configuración del cableado de la ciudad, unido a la altura de la Cruz, 2,65m, provocaba que el paso tuviera que ser bajado “a brazo” durante al menos una docena de veces a lo largo de la procesión. Actualmente esta circunstancia casi ha desaparecido con las reformas que se han producido en el caso histórico de la ciudad de León.

Muchos son los sentimientos que suele provocar esta imagen a su paso por las calles leonesas. Algunas de ellas aparecen reflejadas por un maestro del Siglo de Oro Español como es Lope de Vega en su poema "A Cristo en la Cruz":   


"¿Quién es aquel Caballero

 

herido por tantas partes,

 

que está de expirar tan cerca,

 

y no le socorre nadie?"