La Virgen de la Soledad, una de las titulares de nuestra Cofradía, es una talla vestidera, anónima, del Siglo XIX que a través de su dulce rostro trasmite un sentimiento de recogimiento, dolor contenido, resignación, por la pérdida de su hijo amado.

Es una talla que despierta muchas devociones a pesar de que, en los años 50, se valoró la posibilidad de sustituirla por otra debido a su mal estado. Gracias a la labor realizada por quien fuera su servidor casi desde entonces, el Seise Honorario de la Cofradía Hno. Marcelino Gonzalez Montiel (+), se consiguió tener un paso que ha sido referente en nuestra Semana Santa. Entre los motivos que podemos señalar para que otras cofradías hayan tomado como modelo a Nuestra Soledad, destaca todo el conjunto de trono, varales, candelería y, en general, todos los elementos que lo componen, y que fueron diseñados con gran adecuación, belleza y pericia por el Hno. Marcelino.

Destacable es también la evolución que nuestros ojos han presenciado en la riqueza y ornamentación del paso, que ha sido sufragada de modo íntegro mediante donaciones de hermanos y devotos, siendo el máximo benefactor nuestro querido hermano antes citado, y existiendo otros grandes donantes han aportado elementos como la saya y el manto con los cuales procesiona el Viernes Santo.

Tenemos el privilegio de disfrutar de esta imagen en la Procesión del Dolor de Nuestra Madre, que se celebra cada año el Martes Santo, y en la cuál procesiona sin palio, y, cada dos años, en la Solemne Procesión del Santo Entierro, dónde sí incorpora ese elemento, mostrando en ambos casos una belleza distinta pero igualmente impresionante. Destacar el dato de Nuestra Señora de la Soledad es portada a hombros por la Corporación Civil y militar en un tramo de nuestra procesión principal.

 

Entre las peculiaridades que envuelven a esta imagen, es imprescindible comentar uno de los actos más bellos y con más tirón dentro de la vida de nuestra Cofradía, y de la Semana Santa de León en general, como es el Solemne Besamanos a la Virgen de la Soledad que se celebra el jueves de pasión en la Capilla de Santa Nonia y con el cual se culmina el Triduo en Honor de Nuestras dos Titulares.