Fue un día como hoy, en el lejano 1578, cuando se trazó el destino de nuestra Cofradía. Bajo las bóvedas del antiguo convento de Santo Domingo de Predicadores, nació la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad.
La Cofradía no se funda con el fin único de la procesión, sino con un alma profunda de cofradía de ánimas, asistencial, gremial y penitencial; una vocación de servicio perpetuo que más tarde encontraría su refugio en la capilla de Santa Nonia.
Pero el 9 de febrero no es una fecha cualquiera en nuestro calendario. La historia nos susurra que el 9 de febrero es la «octava» de la Presentación de Jesús en el templo, el resultado místico de sumar los Siete Dolores a la luz de las Candelas. Es el día de la Transfixión, el momento en que se cumple la profecía del anciano Simeón sobre la espada que atraviesa el alma. Igualmente, el 9 de febrero nos conecta con la historia de León, desde la aparición de la Virgen en el año 560 hasta nuestra vinculación con la Virgen del Mercado.
Nuestra Regla Fundacional, aquella que transcribe la voluntad de nuestros antepasados, ya marcaba este ritmo sagrado.
Hoy, al celebrar nuestro 448 aniversario, no solo miramos atrás; sentimos el peso de una historia que sigue viva en cada hermano. Somos herederos de esa antigua promesa.
¡Feliz CDXLVIII Aniversario!
Fotografía: Elena Salas


