Pasos de la Cofradía

Virgen de las Lágrimas

Manuel Gutiérrez Álvarez, 1952

  • El trono fue adquirido en Sanlúcar de Barrameda y posteriormente se añaden los candelabros realizados en el taller de Orovio de la Torre (Ciudad Real).
  • Este paso es pujado por 98 braceras todos los Martes Santo en la procesión “Dolor de Nuestra Madre”.
  • Esta imagen de gran dramatismo, que no deja a nadie indiferente, es una representación de Nuestra Señora en lo que se denomina por los expertos como una “Virgen del Mayor Dolor”

Curiosidades

Como curiosidad hay que decir que este fue el primer paso que pudieron pujar las hermanas de nuestra Cofradía, cuando en 1992, y siendo Abad el hno. Juan Miguel Díez Alija, el cambio de estatutos las permitió salir con túnica en nuestras procesiones, concretamente el Martes Santo,  6 de Abril de 1993; el nuevo paso llevaba los faroles que alumbran a la Virgen del Mercado el Viernes de Dolores; el trono era el antiguo del Santo Sepulcro, adaptado para la ocasión, la corona de la imagen era la de la Virgen de la Alegría, llevó los antiguos vestidos de La Soledad y el manto era el que perteneció en tiempos pretéritos a Nuestra Señora de las Angustias. 

La Virgen de las Lágrimas como anteriormente hemos comentado, fue realizada en 1952 por el leonés Manuel Gutiérrez Álvarez, y según la prensa de aquella época, un Domingo de Ramos, 8 de Abril de 1952, se presentaba y bendecía   en la casa estudio del escultor leones:

El acto fue un acontecimiento para los del popular barrio del “Mercao”, y los de la calle de Puerta Moneda, donde vive y se crió “Manolo”, como allí se le llama, hicieron fiesta grande. Las mejores colgaduras de la vecindad esas que solo se ponen en Puerta Moneda cuando dan al Señor por Pascua a los enfermos, salieron a relucir y pusieron una nota pintoresca en la vieja calle por donde penetran los romeros a rezar a la Virgen del Camino (La Antigua). El encargado de la parroquia D. Heraclio Alonso, bendijo la interesante imagen y su trono, tarea toda de un sólo hijo del barrio y se pronunció una plática alusiva. Asistieron al acto sencillo el Abad de la Cofradía y su señora, los directivos o seises de la entidad, y muchos otros miembros, etcétera. Luego fue toda la tarde un incesante desfilar de gente a ver la nueva Dolorosa que el Viernes saldrá por nuestras calles, si Dios quiere. El escultor recibió muchas felicitaciones

Fue reformada  posteriormente por Andrés Seoane. Aunque el autor ideó ésta como talla total, al final, la intención original por diversos motivos, se plasmó en una imagen de vestir.

Representa una imagen de la Virgen madura, con el rostro levemente inclinado hacia la izquierda, los ojos entornados y boca sollozante que deja ver la talla de la lengua y los dientes. La nariz, con el extremo ligeramente curvado, es el eje de la simetría de un rostro recio y alargado. Las cejas se arquean hacia arriba subrayando el dramatismo gestual y el abatimiento de la mirada. Las manos, en posición suplicante, se elevan hasta la altura del pecho, siendo los dedos de ejecución alargada. Los ojos, mirando al cielo, y la expresión de la boca, explotan unos recursos teatrales encaminados a sobrecoger el ánimo del espectador, concitando su atención en torno al drama del personaje. Se trata de una obra que no deja a nadie indiferente. Esta imagen es más proclive al espiritualismo que al esteticismo. Si bien carece de un concepto idealizado de belleza, es una imagen de profunda expresividad, que nos enseña a llorar ante la Cruz.

La imagen

Esta imagen fue creada inicialmente para sustituir a la Virgen de la Soledad, en la procesión del Santo Entierro, por la documentación de que dispone la Cofradía procesionó durante el Santo Entierro de 1952. Fue apartada posteriormente, y recuperada en mal estado por el abandono que había sufrido, por un grupo de entusiastas hermanos que se ocuparon de adecentarla, así como de buscarla vestido y limpiar los que ya tenía. En alguna ocasión, fue cedida a la Cofradía Hermana del Dulce Nombre, mientras era restaurada la Madre Dolorosa, también fue cedida a la Real Hermandad de Jesús Divino Obrero, para su primera salida procesional el Sabado Santo de 1957. Conmemorando el 50 aniversario de dicha procesión, La Virgen de las lagrimas volvió a participar el Sábado Santo de 2007 en la procesión de La Soledad, y como agradecimiento, le fue impuesta la medalla de su Real Hermandad, procesionando de nuevo 10 años después en la misma procesión en la noche del Sábado Santo de 2017.

El  nuevo trono, que pertenecía a la Virgen de las Angustias de la Muy Antigua, Venerable, Real e Ilustre Hermandad de María Santísima de las Angustias de Sanlucar de Barrameda, ha tenido que ser totalmente reestructurado por el grupo de montaje, ya que era portado por costaleros. La parrilla actual es la de mayores dimensiones que tiene nuestra cofradía.

El manto actual, fue confeccionado por Juan Carlos Campo, en terciopelo granate, consta de mas de seiscientas piezas y se han empleado en el mas de cinco kilos en hilo de oro, plata, lentejuelas, canutillo, además de abalorios pedrería y perlas. Fue presentado y bendecido en la Casa de Hermandad por el Rvdo. Manuel

Flacker Labanda en la Cuaresma del año 2012. Lo lució por primera vez en la calle durante la Semana Santa del año 2012 en la Procesión del Dolor de Nuestra Madre, en la cual Nuestra Señora de las Lágrimas tiene un papel central.

Para concluir este artículo, unos versos de la Hna. Marisol Álvarez Rubio, bracera del paso, que recogen magníficamente el momento de dolor que representa nuestra talla;

Cuando te miro Tu rostro dolorido,
reflefo de la pena y del dolor;
veo brillar un gesto enternecido
de la grandeza inmensa de Tu amor.

 Cuando observo Tus lágrimas serenas
que salen a raudales de tus ojos,
veo asomar entre el llanto y las penas
una sonrisa de Tus labios rojos.

 Virgen de la Lágrimas, bendita,
eres flor de mirada compasiva,
eres un verso que el poeta recita
eres la estrella que brilla expresiva,
eres la Madre que atiende solicita.

 ¡Tu eres la luz de la esperanza viva!

Hna. Marisol Álvarez Rubio