Pasos de la Cofradía

Santo sepulcro

Juan de Juni s. XVI

  • Trono: Francisco Javier Santos de la Hera, 1990
  • Es pujado por 82 braceros en la Solemne y Oficial Procesión del Santo Entierro
  • Es el paso titular del Santo Entierro y ocupa el octavo lugar en el cortejo del Viernes Santo por la tarde.

Temporalización

Según un estudio realizado por el Ministerio de Cultura en 1997, hay que atribuirlo directamente al escultor Juan de Juni (siglo XVI) coincidiendo diversos autores en que es obra de su escuela o taller, como el catedrático de Arte, Javier Rivera, que publicó:

En la iglesia de Santa Nonia de la Ciudad de León, se guarda en una urna moderna, un pequeño Yacente, propiedad de la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, que desde la segunda mitad del siglo XIX ha permanecido envuelto en un sudario que sólo permitía observar su rostro y pies. Realizados nuevos estudios en presencia de la talla, ya despojada del engañoso sudario, se puede atribuir, sin ningun tipo de dudas a Juan de Juni.

Javier RiveraCatedrático de Arte

Cronológicamente debemos colocar el Yacente en la primera época de la actividad española del artista, precisamente durante su estancia en esta ciudad (1534 – 1537) y, en consecuencia, procedente de sus Entierros posteriores. La importancia de esta obra se refuerza todavía más por ser Imagen – Custodia, pues en la herida del costado se aprecia, con dificultad, a causa de los repintes, la placa cuadrada que cierra la oquedad en la que se alojarían las Sagradas Formas.

Documentación de 1812, nos indica que la Urna contaba con cristales y que, en 1852 iba de dorado y con cristales. En 1877 se tiene referencia documentada de un inventario:

“Formal inventario de alhajas y demás enseres que posee esta Cofradía”


En la Iglesia de Santa Nonia
La Urna del Sr. nuevamente hecha con cuatro farolitos,
un colchón, almohadas, sábanas y colcha.
Los brazos de la Urna,
En poder del Sr. Abad.
Un escaparate de cristales que contiene cuatro floreros del Sepulcro
 y cuatro angelitos.
Una colcha del Sepulcro de terciopelo morado y bordada.
Una sábana y dos almohadones de batista para el mismo.

Javier RiveraCatedrático de Arte

La actual urna de estilo renacentista es obra de los talleres leoneses de Casa Gago, realizada en el año 1944, siguiendo el modelo de la ya existente. Durante muchos años fué portada por sacerdotes, tal vez debido a que sólo los consagrados podían llevar el Santísimi en público.

El autor del trono fue Francisco Javier Santos de la Hera en 1990. Finalizado en el año 2014, según el proyecto inicial, incorporando los dos ángeles obra también de Santos de la Hera, fue redorado completamente por los talleres Dorrego en el año 2014.

En el año 1952, era pujado por 20 braceros, en el año 1956 se amplía a 24, en los años 1990 era portado por 74 braceros y en los años 90, se añadió una sexta vara de puja, llegando a los 82 braceros titulares que tiene en la actualidad. Va escoltado por la Guardia Civil con traje de Gran Gala propiedad de la Cofradía.

Son muchas las emociones que recorren el cuerpo de los leoneses cuando el Santo Sepulcro pasa mecido por sus braceros por las calles leonesas. Una visión de ellas es la que aporta el que fuera  ExAbad, Seise y bracero de este Paso,  Ángel Mario Lescún:

Ver al Cristo Yacente del Santo Sepulcro me produce varios y distintos sentimientos;

entre otros dolor, amor, respeto y recuerdos de los seres queridos que ya no están.

Pero sobre todo, un gran orgullo por formar parte de ese grupo de braceros que pujan la Urna, como popularmente se la conoce, con la devoción y la templanza que del Santo Sepulcro emana.

El Santo Entierro pasa…

 

Hay en el aire con que Abril aroma
de la vieja ciudad noble ambiente
como una bruma mística y doliente
de angustia general, que al pueblo toma.

 La procesión se acerca cuando asoma
de Santa Cruz por la áspera pendiente
subien do triste y trabajosamente,
cual escalera la terrible loma
del Calvario

 De pena de señales
la multitud parada en los portales
de la Plaza. Y un ansia me acomete

 de morir ante el fúnebre cortejo,
al mirarte pasar desde este viejo
romántico rincón de Matasiete.

F. Roa de la Vega, 1950