Pasos de la Cofradía

Cristo Yacente

Ángel Estrada Escanciano, 1964

  • Trono: Creado a partir de unas andas por Víctor de los Ríos, 1947, habiendo servido en aquellos años para trono del Santo Cristo.
  • Es portado por 86 braceros y braceras en la Solemne Procesión del Santo Entierro.
  • La imagen se encuentra expuesta al culto en la Capilla de Santa Nonia, a los pies de su Bendita Madre, Nuestra Señora de La Soledad, en un altar altar creado en 2001.

Una visión dramática

El paso que nos ocupa, cuenta con una impresionante talla que fué realizada por el leonés Ángel Estrada, ocupa el séptimo puesto en la Solemne y Oficial Procesión de la tarde del Viernes Santo.

Mucho se ha hablado y escrito de esta imagen, que se considera la mejor obra de Estrada en nuestra ciudad. Estamos ante una visión dramática de la muerte de Cristo con los ojos abiertos, la boca entreabierta, prescindiendo de elementos postizos que acentúen las señales de la Pasión. El perfecto desnudo, su estudio muscular, las líneas mórbidas y el estilizamiento general dejan patentes la formación clásica del autor, evitando la excesiva sangre, la truculencia y los recurridos efectos visuales. Estamos ante un yacente humano que resalta la parte mortal de Jesús, en contraposición a otras interpretaciones que exageran el misticismo o la divinidad por encima de la muerte. El Yacente de Estrada es un cadáver, mientras que otros parecen no mas que durmientes. El difunto de Estrada es un auténtico difunto, una visión descarnada de la Parca sin aderezos litúrgicos ni interpretaciones mesiánicas.

En cuanto al efecto conseguido se dice que es fruto de haberse inspirado en un hombre que apareció ahogado en el río Bernesga, pero  parece que utilizó como modelo a un gitano que todas las tardes acudía a su estudio, donde se tumbaba para posar, lo que provocaba que terminara durmiéndose. Después de terminada la obra, el gitano seguía acudiendo todas las tardes por el estudio cobrando únicamente por dormir.

Así confesaba el autor lo complicado del proceso de dicha imagen en una entrevista en 1964, decía que:

Le había llevado muchas horas de meditación y silencio, ya que el rostro es donde aparece todo el carácter de la persona y el rostro de Cristo encierra doble dificultad porque en realidad es imposible lograr una expresión del mismo tal y como uno se la imaginaba, ya que mientras mas se medita, más se convence uno de que los valores que encerraba Cristo en su rostro nunca se podrán lograr.

Estaba previsto que este paso sustituyera al Santo Sepulcro, y así fue en el año 1964, en años siguientes ya procesionaron juntos. Ese año salió escoltado por la Guardia Civil y acompañado por la banda de cornetas y  tambores de la Cofradía de Jesús Divino Obrero. El siguiente Entierro, el año 1966 el Yacente no terminó la procesión, pues se rompió un brazo de la nueva  parrilla que se había realizado y en la calle del Cid, tuvo que regresar a Santa Nonia y la procesión, en general, quedó muy deslucida por la fuerte lluvia, sobre todo a partir del descanso. En esa parrilla realizada en 1966, como parecía que el Yacente no se veía lo suficiente en la calle, se dispuso la talla en unas andas que sólo llevaban braceros delante y detrás, estando la parte central más baja, para que el público pudiera observar fácilmente la escultura. Se trataba de una innovación en la semana santa de León ya que nunca se había visto un paso así. Pero curiosamente hubo también muchas quejas pues el Yacente sólo lo veían los de las primeras filas, pero no los que estaban detrás. Dado que por problemas mecánicos, anteriormente comentados, se rompía la parrilla metálica, se desechó esta forma de procesionar a partir de 1970.

Tras diversos tronos y andas la idea del proyecto del paso actual partió de Marcelino González de Montiel, con evidente inspiración en el trono del paso del Yacente de Málaga. Se dispuso en 1992 como catafalco del Cristo un trono que realizara Víctor de los Ríos en el año 1947 para el Santo Cristo, y que posteriormente sería descartado para ese paso por su peso y fuera utilizado, una parte como sotabanco del Retablo de la Cofradía y otra para mesa de la Santa Urna en la Iglesia de Santa Nonia. Los hacheros fueron realizados sobre un boceto de  Agustín Nogal Villanueva ejecutados en el año 2000 por los talleres de Antonio Fernández Dorrego y dorados ese mismo año por Jose Luis Casanova.

La restauración

La talla, fue restaurada en el año 2000 por el propio autor que, además, mejoró y retalló algunos detalles para definir mejor los rasgos anatómicos. En esa ocasión procedió a limpiar toda la pieza, a eliminar las partes dañadas y a repasar todas las grietas, y policromía en las partes necesarias. El Cristo Yacente es un paso que impresiona e inspira a todos los hermanos por su descarnada representación de la muerte.

Ante un Cristo Yacente

Plasmaron en piedra Tu muerte
y la piedra tomó vida.
Es ahora la vida inerte
del cuerpo sin vida,
la muerte.

Alberto Muñiz SanchezLeón, Semana Santa 1963