Saluda del Abad

ROBERTO CANURIA SALAZAR

Queridos hermanos y hermanas de nuestra Cofradía:

Es para mí un verdadero honor, y también una profunda responsabilidad, dirigirme a vosotros como Abad de la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad de León, centenaria, fundada en el ya lejano 1578. A lo largo de más de cuatro siglos, nuestra Cofradía ha sido testigo y protagonista de la historia religiosa, cultural y social de León. Generaciones de antepasados nos han legado un valioso tesoro de fe, devoción y caridad que hoy tenemos el deber sagrado de preservar, enriquecer y transmitir a los que vienen detrás.

La Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad no es únicamente la procesión solemne que recorre nuestras calles en la noche del Viernes Santo, en los años pares, ni el Lunes ni el Martes Santo de todos los años, ni se limita a los días grandes de la Pasión. Nuestra Cofradía es una comunidad viva, un espacio de convivencia cristiana, donde el apoyo mutuo, la oración compartida y la acción caritativa marcan el pulso de los trescientos sesenta y cinco días del año.

Trabajamos constantemente desde nuestras sedes, Casa de Hermandad y Capilla de Santa Nonia, para cuidar nuestro patrimonio artístico e histórico, como las veneradas imágenes de nuestras titulares, pero por encima de todo, cuidamos de las personas. El verdadero corazón de la Cofradía late en cada uno de vosotros, los hermanos y hermanas, cuyo compromiso diario y participación en los cultos, conciertos, reuniones de pasos, actos y obras sociales dan sentido real a nuestro lema y a nuestra historia.

Vivimos un tiempo lleno de retos e ilusión. Es fundamental impulsar la participación activa de los jóvenes, asegurando un relevo generacional sólido, que mantenga encendida la llama de la fe con la misma intensidad que lo hicieron nuestros mayores.

En 2028 celebraremos una fecha especialmente significativa: el 450º aniversario de nuestra Cofradía. Cuatro siglos y medio de historia constituyen un motivo de legítimo orgullo, pero, sobre todo, una invitación a mirar al futuro con esperanza y responsabilidad.

Durante 450 años, generaciones de hermanos y hermanas han encontrado bajo el amparo de nuestra Madre consuelo en el dolor, esperanza en la dificultad y compañía en los momentos más importantes de sus vidas. Cada generación ha dejado su huella y, al mismo tiempo, ha recibido la misión de conservar y transmitir aquello que nos identifica.

Llegar a este aniversario significa recordar a quienes nos precedieron, agradecer su entrega y reconocer que nosotros somos solamente un eslabón más de una cadena que comenzó hace siglos y que debemos entregar fortalecida a quienes vendrán después.

Quiero invitaros a vivir este 450 aniversario con ilusión y participación. Cada uno de los hermanos y hermanas tiene algo que aportar. Cada gesto de entrega, cada oración, cada celebración, cada servicio y cada muestra de fraternidad contribuye a construir el futuro de nuestra Cofradía.

Que Nuestra Señora de las Angustias y Soledad nos siga acompañando y protegiendo. Que bajo su mirada sepamos permanecer unidos, especialmente en los momentos difíciles, y que nos ayude a ser dignos herederos de quienes durante cuatrocientos cincuenta años han mantenido encendida la llama de nuestra Cofradía.

Que la Virgen de las Angustias y Soledad bendiga siempre a nuestra Cofradía, a todos sus hermanos y hermanas y a nuestras familias.

Recibid un afectuoso y fuerte abrazo fraterno.

Roberto Canuria Salazar
Abad de la Cofradía.

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