La noche del Domingo de Ramos nos ha vuelto a regalar una de las estampas más estremecedoras de nuestra Semana Santa. A las puertas de la capilla de Santa Nonia, la Virgen de las Lágrimas salió al encuentro del Dainos en la Calle de la Amargura.
Un silencio absoluto, roto apenas por el rezo contenido, envolvió la reverencia de la Junta de Seises de la Cofradía ante el Hijo. Un instante de pura devoción donde sobran las palabras y el corazón de León se encoge de emoción.
Fotografía: Lucía Fueyo


