Nuestra Cofradía ha vivido hoy una jornada de profunda devoción e intimidad mariana. La luz del mediodía nos congregaba en torno al rezo del Santo Ángelus, oración que abría las puertas al solemne y devoto Besamanos de nuestra amantísima Titular, Nuestra Señora de la Soledad. Un hermoso cara a cara con la Madre, donde las miradas, los ruegos y el silencio han sido el más sincero testimonio de fe.
Como culmen a este día de gracia, nos hemos reunido en torno al Altar para celebrar la Sagrada Eucaristía correspondiente al tercer día del Solemne Triduo en Honor a nuestras Titulares.
La Santa Misa ha estado presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de nuestra Diócesis, D. Luis Ángel de las Heras Berzal, a quien agradecemos profundamente su cercanía y sus palabras. Durante su homilía, nuestro prelado nos ha llamado a mirar a María, invitándonos a buscar y encontrar el verdadero consuelo a nuestras cruces diarias en las Angustias y en la Soledad de la Santísima Virgen.
Que Ella, en su llanto sereno, siga siendo nuestro faro, nuestro refugio y nuestra esperanza.
Ruega por nosotros, Madre de la Soledad.
Ruega por nosotros, Virgen de las Angustias.










