Cuidando la llama de su fe.
En este Día del Padre, honramos a quienes, con amor y paciencia, nos enseñan a encender la luz de nuestra devoción. Ser padre cofrade es guiar con suavidad, preparar cada detalle con esmero y estar siempre ahí, en la sombra de un capillo, para que nunca se apague nuestra esperanza.
Gracias por darnos la mano y enseñarnos a caminar tras de Ti, Madre Nuestra de las Angustias y Soledad.
¡Feliz día del Padre!


